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Felix Mendelssohn
(1809-1847)


       Nace en Hamburgo (Alemania) el 3 de febrero de 1809. Su familia era una universidad en sí misma, en cuyo seno se cultivaban las artes, las ciencias y la filosofía. Su abuelo fue el filósofo Moses Mendelssohn (1729-1786) y su madre una pianista con profundos conocimientos de la literatura alemana que enseñó los rudimentos musicales a su hijo. En 1815 Felix comienza sus estudios serios de piano con Ludwig Berger -antes había estudiado brevemente en París con Marie Bigot, alumna de Beethoven- . En 1818, a los 9 años de edad, está ya en condiciones de realizar su debut pianístico.

       Siendo importante la interpretación pianística, Mendelssohn encontró pronto más satisfacción en la composición, estudios que afrontó seriamente a partir de 1819 recibiendo lecciones de teoría musical y composición con Carl Friedrich Zelter. Precisamente Zelter será el que organice el encuentro entre el compositor y Goethe en 1821, iniciándose así una amistad a la que sólo puso fin la muerte. Los estudios musicales de Mendelssohn se completaron con las lecciones de violín que recibió de Carl W. Hennig.

       A solicitud de Zelter, Mendelssohn se embarcó en la composición de una serie de Sinfonías para cuerda que demuestran una sólida formación y un claro dominio del lenguaje clásico y barroco para un muchacho que no alcanza aún los 15 años de edad. De esta misma época datan varios conciertos para piano y para violín, que muestran la misma adcripción al clasicismo vienés. Quizás la obra más importante antes de 1825 sea el Octeto en Mi bemol opus 20.

       En 1825 la familia Mendelssohn se traslada a Berlín, convirtiéndose su residencia en el principal salón cultural de la ciudad -y posiblemente de toda Alemania. En 1827 ingresa en la Universidad de Berlín, asistiendo a las clases de Hegel.

       En 1829 inicia sus continuos viajes por todo el continente Europeo, viajando a Londres. A su vuelta consigue el puesto de profesor de música en la Universidad de Berlín, lo que no le impide iniciar un viaje a Italia (1832) y a Francia, donde conoce a Frederick Chopin.

       Es en este viaje a Italia donde Mendelssohn haya la inspiración para la Sinfonía Italiana, que habría de pasar a la historia como su mejor obra en este género. También en Italia compuso el Concierto para piano en Sol menor opus 25.

       De vuelta a Leipzig, en 1835 es nombrado director de la orquesta de la Gewandhaus, a la vez que recibe un doctorado honorario por la Universidad de Leipzig.

       En la Gewandhaus, Mendelssohn reservará un lugar especial para la interpretación de las obras olvidadas de Haendel y Johann Sebastian Bach. La influencia de estos dos compositores es fundamental en la obra del hamburgués, como así lo muestra la modelación del estilo de Haendel que realizó Mendelssohn en sus oratorios.

       En 1837 Mendelssohn contrae matrimonio con Cécile Charlotte Sophia Jeanrenaud. Ni siquiera la luna de miel logra sofocar el ávido deseo de componer, pues en esas fechas completa el Concierto para piano en re menor opus 40, y los tres Cuartetos opus 44.

       En 1841 recibe el ofrecimiento de Friedrich Wilhelm II -rey de Prusia- para hacerse cargo de las actividades musicales de Berlín. Mendelssohn acepta y compone música incidental para la puesta en escena de varias obras teatrales. Lamentablemente, el compositor no disfrutó en Berlín de la libertad artística que se le había prometido, y paulatinamente fue abandonando sus responsabilidades en aquella región. En esta renuncia influyó también el proyecto para la creación de un conservatorio de Música en la ciudad de Leipzig, proyecto del que Mendelssohn fue su principal valedor. Una vez solventada la financiación, el Conservatorio se inauguró el 2 de abril de 1843. Su plantel de profesores estaba presidido por Robert Schumann, Felix Mendelssohn y Ferdinand Davis, a los que pronto se sumaron Clara Schumann, Niels Gade y Moscheles. Culminada la obra, Mendelssohn pasó una temporada de descanso en Soden, cerca de Frankfurt, donde compuso el célebre Concierto para violín y orquesta en Mi menor opus 64, que figura hoy como la mejor obra concertante del compositor y uno de los hitos en la historia del concierto para el instrumento. De vuelta a Leipzig (1845), retoma la dirección de la Gewandhaus .

       En el mes de mayo de 1847 la vida de Mendelssohn comienza a declinar. La muerte de su hemana Fanny, a la que estaba especialmente unido, lo sumen en una depresión sin salida, que sólo se disipa con su muerte, el 4 de noviembre de ese mismo año.

       La obra de Felix Mendelssohn ha sido muy apreciada y muy criticada por el mismo motivo, la entrega sin reservas a la expresión del sentimiento más íntimo. Siendo esto cierto, las generaciones posteriores pusieron un énfasis exagerado en los elementos romanticos del compositor, llegando a desvirtuar gran parte de su obra. En especial, han pasado a la historia algunas interpretaciones del Concierto para violín en Mi menor, como uno de los mayores desatinos musicales. Hoy, los estudiosos ven en Mendelssohn al epígono del clasicismo.

Obras dedicadas
*
Carl CZERNY.- Schule des Fugenspiels, opus 400.

 
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