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Mundo Clásico - Mvsica Antiqva
 
 
En el 450 aniversario del nacimiento de Tomás Luis de Victoria
(1548-1611)

     Conmemoramos este año el 450 aniversario del nacimiento de Victoria. Aunque esta efeméride ha sido empañada por otra similar (y mucho más comercial) que conmemora la muerte de Felipe II, creo que es una magnífica ocasión para hacer una revisión de su obra. Una revisión tanto teórica como práctica.
 
  La revisión teórica es necesaria desde que Higinio Anglés muriera en mitad de la publicación de la edición de las obras completas de Victoria, por su puesto bajo el sello del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). Desde entonces  hay un vacío documental importante para un autor de la talla de Victoria. Los cuatro únicos tomos publicados contienen tan sólo 46 motetes y 8 misas. Quedaron en el tintero otros muchos motetes, otras muchas misas, antífonas, himnos y los dos grandes oficios de Victoria, el Officium Hebdomadae  Portada 
portada de la edición romana (1585) del Officium Hebdomadae Sanctae
Sanctae (que ya contaba con una edición previa un tanto “casera” de Samuel Rubio) y el Officium Defunctorum. Tenemos por supuesto la edición que Felipe Pedrell, padre de la mvsicología española, imprimiera en Leipzig a principios de siglo. Es una edición bastante válida que cuenta con la significación de que no reduce los valores de las notas a la mitad, lo que a mí personalmente me satisface. Desgraciadamente es difícilmente accesible y contiene algunos errores de importancia. Todo este vacío legal ha sido suplido por los editores anglosajones, grandes admiradores de Victoria, que han realizado ediciones de muchos motetes y de algunas misas.
 

     La revisión teórica es necesaria desde que Higinio Anglés muriera en mitad de la publicación de la edición de las obras completas de Victoria, por su puesto bajo el sello del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). Desde entonces hay un vacío documental importante para un autor de la talla de Victoria. Los cuatro únicos tomos publicados contienen tan sólo 46 motetes y 8 misas. Quedaron en el tintero otros muchos motetes, otras muchas misas, antífonas, himnos y los dos grandes oficios de Victoria, el Officium Hebdomadae Sanctae (que ya contaba con una edición previa un tanto “casera” de Samuel Rubio) y el Officium Defunctorum. Tenemos por supuesto la edición que Felipe Pedrell, padre de la mvsicología española, imprimiera en Leipzig a principios de siglo. Es una edición bastante válida que cuenta con la significación de que no reduce los valores de las notas a la mitad, lo que a mí personalmente me satisface. Desgraciadamente es difícilmente accesible y contiene algunos errores de importancia. Todo este vacío legal ha sido suplido por los editores anglosajones, grandes admiradores de Victoria, que han realizado ediciones de muchos motetes y de algunas misas.

    La revisión práctica está en manos de los directores de coro. Victoria figura, afortunadamente, en la mayoría de los repertorios de los coros españoles, pero por desgracia el rango de obras que de él se maneja es muy estrecho. Prácticamente todo el mundo se ciñe al Ave Maria a4 (para mas inri sólo atribuido a Victoria) y los conocidos motetes O quam gloriosum a4 y O magnum mysterium a4. También son populares el Popule meus a4 y el Vere languores a4, ambos del Officium Hebdomadae Sanctae así como algunos responsorios sueltos. Victoria tiene un gran número de motetes basados en textos del Cantar de los Cantares que son una magnífica muestra del estílo casi madrigalístico de composición del autor. Sus salmos y antífonas a doble coro y las lamentaciones que se incluyen en su Officium Hebdomadae Sanctae completarían una triada de obras muy interesantes  que todavía no han sido suficientemente explotadas.

    La discografía de Victoria es relativamente amplia si la comparamos con sus colegas españoles Morales y Guerrero, pero es muy reducida comparada con la de Lasso o Palestrina. Simplemente me permito recomendar la serie del Coro de la Catedral de Wetminster para el sello Hyperion, con misas y motetes. En cuanto a discos sueltos, obligatorio es el Officium Defunctorum del Gabrieli Consort para el sello Archiv y las Lamentaciones de Jeremías de Música Ficta para el sello Cantus. No menciono el disco de Jordi Savall porque es de sobra conocido y sus criterios interpretativos no me parecen del todo acertados, pero es una indudable referencia de repertorio donde encontraremos algunas de las obras menos famosas que quiero reivindicar desde estas páginas.

    Cualquier asunto concerniente a este artículo puede comentarse con el autor a través de du dirección de correo electrónico: emiliocano@hempseed.com.



Guía de la discografía selecta de Tomás Luis de Victoria
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