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Marcelo Coronel
 
 
 Marcelo Coronel
 
Si pensamos en música clásica inmediatamente buscamos las referencias en Europa, todo lo más, en caso de que se piense en música contemporánea, en EE.UU., pero no acaba ahí el mundo. Sudamérica también existe, y compositores como Marcelo Coronel afloran al mundo clásico incorporándose a la historia de la música.

Nacido en la ciudad de Buenos Aires (Argentina) en el año 1962, liga sus primeras experiencias musicales a la música popular, acompañando a la guitarra canciones del folklore argentino. Era la época de la industrialización bonaerense, llegando una ingente masa campesina a la urbe en busca de trabajo. Es precisamente esta gente la que populariza y pone en boga el arte regional en las grandes ciudades.

Tras estos primeros pasos en la música, recala Coronel en  las  expresiones afines a la música de rock que le revelaron un nuevo universo tímbrico y armónico. Pero será poco después cuando llegue a descubrir su vocación musical, ingresando en la Escuela de Música de la Universidad Nacional de Rosario. Gracias a esta decisión conoce el mundo clásico y se forma integralmente como músico.

Convergen de esta forma en Coronel el gusto tanto por los ritmos y especies de la música nativa, especialmente la argentina, y a  las formas y lenguajes universales de todas las épocas. De hecho, al igual que ya hicieran Heitor Villalobos, Bela Bartok o Stravinsky, esta mezcla folklórico-clásica lo lleva a  la búsqueda de un lenguaje original que exprese la síntesis de lo heredado por tradición con su propio aporte creativo, cargado este último -inevitablemente- de influencias procedentes de estéticas diversas. Pudiendo incluirlo dentro del movimiento de los nacionalismos románticos, en los que al ser escuchada la música se reconozca como  perteneciente al patrimonio sonoro argentino sin que para ello deba recurrirse a los lugares comunes del folklore tradicional.

Marcelo Coronel define su música como parte de una proyección folklórica, (...) entendiéndose por tal al empleo de un lenguaje no tradicional para el tratamiento de formas, ritmos, armonías y modos melódicos característicos del folklore. Esto implica el desafío de mantener nexos con las fuentes y a la vez dar lugar a lo nuevo sin que el resultado sea una mera exposición de cosas inconexas. Una búsqueda tal no culmina en un único y verdadero hallazgo, sino que es permanente: va produciendo resultados que se ubicarán más cerca de los orígenes en algunos casos, o presentarán un elevado porcentaje de material innovador en otros.

Por otro lado, desarrolla de forma paralela otra faceta compositiva, como él mismo expresa, se  trata de música sin género definido, cuya creación responde -en la mayoría de los casos- a la intención de experimentar con un determinado recurso musical o conjunto de ellos. Las obras gestadas en este marco exhiben, necesariamente, una cierta heterogeneidad estética derivada de la libertad absoluta a la hora de elegir texturas, compases, armonías y recursos musicales en general.

Desde 1985 formó parte del trío Escarbanda, trío para piano, guitarra y percusión, colaborando con este hasta su disolución en 1988. Poco después, en 1992, se incorpora al cuarteto Los Khorus, (quena, sikus, charango y guitarra), formado en 1981 y dedicado a la difusión de las expresiones sonoras de los pueblos andinos. También como intérprete, colabora a menudo con la flautista María Amalia Maritano formando el Dúo Meridiano -que actualmente está grabando un CD con música de Coronel para flauta y guitarra.

En su trabajo como compositor  dedica sus mayores esfuerzos a su instrumento: la guitarra, inquietud que se plasma en que sus obras estén principalmente dirigidas a esta, ya sea como solista, formando dúo con una flauta travesera, o en dúo de guitarras.

 
Catálogo de obras
 

  La obra en palabras de su autor
Homenaje a un carrero patagónico

Inspirada en las crónicas del escritor chubutense Asencio Abeijón, quien dejó numerosos testimonios de la vida en la Patagonia durante las primeras décadas de nuestro siglo, consta de tres movimientos: 1. Cañadón Minerales; 2. La mata de molle; 3. Pampa del Castillo

1. Cañadón Minerales, distante aproximadamente treinta leguas de la ciudad de Comodoro Rivadavia, es el lugar hacia el cual se dirigió el primer arreo de animales del que participó don Asencio Abeijón a la temprana edad de diez años. El movimiento está concebido a partir de una melodía de hueya que se desarrolla en un principio de manera típica, y que proporciona el material melódico y rítmico para su posterior desarrollo. La hueya es el género a través del cual han cantado sus impresiones aquellos cuya vida transcurrió en los caminos argentinos, cuando las enormes distancias debían cubrirse a caballo o en tropas de carros.

2. La mata de molle. La infancia de don Asencio Abeijón transcurrió en el particular ambiente de la posta conocida como La Mata, ubicada en las cercanías de la ciudad de Comodoro Rivadavia y así denominada por la gran mata de molle que, a un lado de la casa, la identificaba a la distancia. Paso obligado de quienes realizaban el camino desde la costa atlántica hacia la Cordillera de Los Andes (o viceversa), fue escenario de innumerables episodios que han quedado registrados por la pluma de Abeijón.

Las postas en los caminos fueron verdaderos epicentros de la vida social de una región, trascendiendo ampliamente el mero rol de ser un sitio para el reabastecimiento. En este segundo movimiento, una serena melodía apoyada en una textura con aires de loncomeo alude al descanso que precede a una travesía (loncomeo es la denominación de una especie musical patagónica que tiene sus orígenes en ciertas prácticas de los pueblos araucanos llamadas “rogativas”).

3. Pampa del Castillo. Así se denomina a una altiplanicie ubicada al sudoeste de la ciudad de Comodoro Rivadavia, particularmente árida y barrida por los vientos. Los arreos y .tropas de carros que debían atravesarla se exponían a ser sorprendidos por tormentas de viento o gruesas nevadas, circunstancias que casi siempre provocaban enormes pérdidas materiales, y hasta la muerte de  hombres y mujeres . Las peripecias de estos desafortunados han sido relatadas por Abeijón de manera veraz y descarnada, dejando así un invalorable testimonio de los sacrificios que debieron realizar quienes poblaron la Patagonia en las primeras décadas de nuestro siglo.

Este último movimiento de la serie, agitado rítmicamente y duro en lo armónico, pretende plasmar en  sonidos las impresiones que los relatos de Abeijón provocaron en el autor.
 

Herencia
 

Basada en ciertos ritmos folklóricos del norte argentino, la componen tres movimientos: 1. Quebrada del devenir; 2. Soledad esencial; 3.Duende de las piedras

1. Quebrada del devenir. Este primer movimiento toma la sustancia rítmica del huayno, género musical de Bolivia y el noroeste argentino.

2. Soledad esencial. La vida de los pastores que habitan en las montañas y valles del noroeste argentino transcurre en soledad. Esta se interrumpe una vez al año para el carnaval, durante el cual se reúnen para cantar coplas, beber, enamorarse y olvidar por unos días la dureza de la existencia en los cerros.

El movimiento toma su forma de este ciclo vital: una solitaria melodía es cantada por la guitarra en su registro agudo, mientras la flauta desarrolla una textura grave repetitiva y monótona. Esta situación cambia cuando la flauta asciende en el registro, mientras la guitarra desarrolla nuevo material melódico apoyado en una armonía con reminiscencias modales. Pronto todo vuelve a la textura inicial, que así marca su predominio.

3. Duende de las piedras.  Las piedras son mudos testigos del transcurso de los siglos. En sus formas dejan el viento y el agua testimonio de su fuerza, y en su silencio están guardados los secretos de civilizaciones que nos precedieron.

Este último movimiento está compuesto a partir de material melódico de fuerte color modal, y emplea el motivo rítmico de una de las especies musicales del noroeste argentino: la Vidala.

Llanura

Obra para flauta traversa y guitarra, perteneciente al género milonga. Existen varias especies de milonga, siendo ésta del grupo de las milongas sureñas, así llamadas porque su ámbito geográfico es la campaña de la provincia de Buenos Aires, que en la época de la colonia y hasta el siglo pasado era “el sur” -esta denominación se debió a que las tierras ocupadas por los colonos no iban más allá-. La milonga sureña es de carácter melancólico, y generalmente está escrita en tonalidad menor.

Piezas breves

Serie de composiciones para flauta traversa y guitarra a las que no se puede atribuir un género determinado, siendo cada una de ellas  creada a partir de un recurso compositivo del cual toma su nombre.

1. Homofonía es una melodía acompañada por una textura de arpegios.

2. Motivo se basa en una célula rítmico-melódica que se repite constantemente, aunque transpuesta a distintos intervalos de altura.

3. Barroquismo consiste en una sucesión de ideas melódicas expuestas alternativamente por ambos instrumentos, con variantes de textura y una fuerte alusión a la estética del barroco.
 

Pequeña serie de vergonzosas realidades

Obra de cámara escrita en cinco movimientos en la que intervienen distintas formaciones instrumentales con texto de Marcelo Coronel.

1. Introducción (a la vergüenza) –para guitarra sola-
2. Desnutrición –para guitarra sola-
3. Desamparo –para flauta traversa y guitarra-
4. Desesperanza –para dos guitarras-
5. Epílogo -homenaje a la heroica sonrisa de un niño descalzo- (para dos guitarras, flauta traversa, y voz masculina)

Arena

Perteneciente al género Bossa Nova, tal vez la música más representativa del Brasil. Su textura es básicamente homófona: la flauta canta el material melódico y la guitarra lleva el acompañamiento rítmico y armónico a cuatro voces.

El entrevero

Aparece en esta el género denominado gato, danza de pareja suelta que actualmente está vigente en Argentina, siendo su principal área de dispersión las provincias del centro y noroeste del país. Es posible hallar variantes en la estructura formal del gato. La que se ha empleado para esta composición es la que aparece como predominante, a la luz de investigaciones realizadas por el mismo autor.

Quwerkena

Para quena y guitarra. La quena es una flauta de caña muy popular en Bolivia y el noroeste argentino que consta de siete orificios y un corte biselado en uno de sus extremos a modo de embocadura. Se afina según las notas de la escala mayor, y en general se toca con ella melodías diatónicas, dado que para hacer cromatismos se debe obturar parcialmente los orificios, lo que resulta dificultoso. En esta composición Marcelo Coronel se propuso crear para la quena una melodía que, careciendo casi por completo del citado inconveniente, suene cromática por la acción de la armonía, desarrollada por la guitarra con una textura que alude al ritmo de huayno.
 

Discografía
 

Hasta el momento se han realizado dos producciones discográficas conteniendo composiciones de Marcelo Coronel:
 

En estos momento están en vías de ejecución dos proyectos de edición discográfica: un CD de música para guitarra sola, A lomo de guitarra por la música argentina, grabado por el guitarrista Leonardo Bravo, al que el autor estima por su revisión crítica, exploración sonora y formulación de sugerencias a la obra. Las piezas que Coronel incorpora a este disco están basadas en el folklore argentino y constituyen una suerte de recorrida por las regiones musicales del país. El segundo trabajo en producción será un disco dedicado a la música de Coronel para flauta travesera y guitarra, o que a través de la , participa de manera activa en la concreción de esta idea.

Por último, y si bien no incluyen composiciones de Marcelo Coronel, mencionaremos a continuación algunas producciones en las que el mismo ha participado como intérprete o ejerciendo algún otro rol:
 

 
 
 
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